Antes de que existiera el dinero, las personas practicaban intercambiar bienes o servicios directamente. Por ejemplo, un agricultor podía dar maíz a cambio de zapatos. Aunque el trueque funciona, es limitado, porque a veces es difícil encontrar quién quiera lo que tú ofreces y tenga lo que tú necesitas. El dinero facilitó los intercambios. Imaginar un mundo sin dinero nos ayuda a valorar su utilidad, pero también a reflexionar sobre su buen uso.