Muchísimas cosas valiosas no cuestan dinero: compartir con la familia, pasar tiempo con amigos, caminar al aire libre, leer un libro prestado, reír, conversar. Recordar que la felicidad no depende solo de lo que compramos es clave para tener una vida más equilibrada. El dinero puede dar comodidad, pero los mejores momentos muchas veces son gratis.