Imagínate que sueñas con un skateboard nuevo. Cada semana, guardas parte de tu mesada en una alcancía. Al principio puede parecer muy lejana la idea de llenar la alcancía. Puede tomar tiempo e implicar sacrificio. Pero un día, cumplirás la meta y tendrás ahorrado el dinero que necesitas para esa compra. Cuando por fin lo compras, no solo sentirás emoción por el skateboard, sino un orgullo enorme por haberlo logrado con tu propio esfuerzo. Más que una compra, será una lección: a veces, esperar y esforzarse da más satisfacción que obtener algo de inmediato.